El Pulpo Paul hecho sopa de números

Acabó el Mundial, España Campeón, aunque algunos no les guste, Forlán se llevo el balón de Oro, se vieron las mejores tetas de Uruguay y sin miedo a equivocarme, España seguirá de juerga , y bien chupistica, un mes más … o quizás más. Pero hasta ahora nos preguntamos  - ¿como este pulpo bendito pudo predecir al ganador de la gran mayoría de partidos del Mundial? - bueno pues, a veces los números y estadísticas pueden acercarnos a alguna respuesta.

El economista Carlos Urrunaga nos da alguna posibilidades,  de como Paul pudo adivinar los resultados, entre razonamientos matemáticos, estadísticas, senos y cosenos, aunque al final… todo quede como un gran misterio.

Copio y pego esta  exquisita columna de Urrunaga (tenia que ser toda la columna completa porque está de pelos)

Vía Carlos Urrunaga:

El secreto mejor guardado del pulpo Paul

Ahora que España es campeón del mundo, ¿qué hacemos con el pulpo Paul? ¿Pulpito al olivo? ¿O le sacamos provecho a sus “poderes mágicos” y lo ponemos a predecir cuánta duda pase por nuestras mentes?

Por ejemplo, Paul: ¿cuál es el número ganador de la lotería peruana? 6 numeritos del 1 al 45 no son nada. Vamos. Dale. No me falles.

En realidad, Paul, desde que empezó a predecir los resultados de los partidos de Alemania durante la Eurocopa del 2008, se ha enfrentado siempre a dos ánforas y de estas dos ha tenido que elegir, ineludiblemente, una de ellas.

Según la teoría de la probabilidad, si Paul “arreglara con el árbitro” y conociera de antemano el resultado del partido, el evento sería cierto y la probabilidad sería igual a 1.

O si, a pesar de conocerlo, decidiera “escarmentar” a los apostadores, optando por el perdedor, el evento sería imposible y la probabilidad sería igual a 0.

Pero a Paul le piden decidir, inclinarse y elegir un resultado de dos posibles. Y si nos piden elegir uno probable de dos posibles la probabilidad es igual a 50% (uno dividido entre dos).

En estadística, una probabilidad de 1 es total (100%), es decir, siempre ocurre, mientras que una probabilidad de 0 es fatal (0%), es decir, nunca ocurre (letal para los jugadores compulsivos).

En cambio, una probabilidad de 50% indica que, siendo sometido al mismo experimento, Paul acertará la mitad de las veces, cada vez.

Sin embargo, en la Copa del Mundo del 2010, Paul “adivinó” a 7 ganadores en 7 partidos (100%).

Y esto es, precisamente, lo extraordinario. Porque la probabilidad de cada acierto es 50%, pero una vez que el evento empieza a repetirse una y otra vez esta probabilidad empieza a multiplicarse: 50% la primera vez por 50% la segunda vez por 50% la tercera vez y así sucesivamente hasta llegar a la séptima vez, en donde se obtiene la probabilidad de acertar los 7 resultados que, en este caso, es de 0.8%. Menos de 1%. Aunque usted no lo crea.

Ahora bien les aseguro que si a Paul le ponen 50 ánforas (y ya no dos) y le piden que anuncie quién va a arbitrar el siguiente partido, el pulpo terminaría con los 8 brazos más enrededados que nudo de boy scout (probabilidad de un resultado favorable sobre 50 resultados posibles, es decir, de 2% y ya no de 50%, cada vez).

Por eso a los holandeses, alemanes, paraguayos y portugueses que perdieron contra los españoles por “culpa de Paul”, en vez de pensar en filetearlo, deberían pensar en homenajearlo. Esos “poderes” no los tiene cualquiera.

Mientras tanto, el simpático cuy Jimmy que, en sus predicciones parecía sacado del Senamhi, pasa desapercibido para no ser chactado.

 

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